Festival BFOTO 2019 | Bfoto
Resumen de BFOTO 2017, la cuarta edición del Festival de Fotografía Emergente en Barbastro
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EDICIÓN 2019

BABEL

SERGIO ABRAIN

No hay mayor tentación que la provocación de lo imposible. En esta edición, Barbastro Foto propone un asunto sumamente sugerente y provocador: “Babel” en el sentido más amplio del término simbólico y cultural como tema de debate creativo y fotográfico. Babel nos refiere a una historia estigmatizada por el desastre y el caos y, desde una visión actual, como la ejemplificación del discurso único frente a la diversidad. Se trata de un suceso que anunció el futuro, concretamente la realidad actual hace 5000 años en Mesopotamia, como algo más interesante que una simple provocación al poder divino.

En principio Babel ya “fue” una delirante y abrupta maniobra, de imprevisible deriva, de unos exaltados demiurgos y gerifaltes por asegurarse el poder y la fama (una especia de Expo de la época) suponiéndose así en igualdad con su creador, al cual no le hizo ninguna gracia en dos ocasiones. La primera con la torre inicial en donde confundió su lengua y la segunda donde multiplico sus idiomas, hasta que finalmente desistieron de la famosa torre y se dispersaron. Fue llamada “Etermenaki” que significa “piedra angular del cielo y la tierra” y llegó a medir 90x90x90m, según Heródoto. Realmente no parece una base que garantice llegar hasta el cielo, pero simbólicamente significó un intento de dominar bárbaramente la naturaleza a través de la tecnología. 5000 años después, seguimos en ello, y el debate de la confrontación entre naturaleza y tecnología hoy se erige entorno a la globalización, convertida en la Babel de nuestros días.

Sin embargo, la imprenta, la fotografía y el cine son entre otros el resultado positivo de ese proceso evolutivo y han supuesto una forma nueva de mirar el mundo, de conocer y profundizar en la realidad y en el interior de una sociedad, geográfica y culturalmente, diversa. La relación entre pintura y fotografía viene de lejos. En cierto modo, la pintura predijo la fotografía. Artistas como Leonardo o Paollo Uccelo con sus perspectivas, y los impresionistas con el color entre otros hicieron sus aportaciones, con el fin de representar la esencia de la realidad de la manera más exacta posible. En la actualidad, la fusión es casi total y las nuevas tecnologías una vía definitiva.

Muchos artistas hemos recurrido a la fotografía como forma de documentar nuestra obra. Con revistas que representan la larga tradición de la fotografía española como 2000M (1975), Camera (1972), Nueva Lente (1975), Photo (1978) o Fotografía (1996) etc. El lenguaje fotográfico es como una nueva Babel de la globalización: Diverso, con multitud de miradas, cada ojo mira e interpreta de forma distinta, dependiendo de la personalidad del fotógrafo. El ojo y la mirada. Las fotografías son ventanas mentales narradoras de historias y lugares. Viajamos y conocemos a través de ellas el interior del corazón de los personajes que describen. La fotografía es un territorio en si mismo y nos habla de intimidad premonitoria a través de la poética de las sombras. Nos traduce la exaltación de los cuerpos de héroes solitarios o colectivos infinitos reflejando la sangre, la soledad o el dolor más profundo de la naturaleza. Lo real, como trauma.

La fotografía nos aporta la verdad instantánea del abismo (ese que se podría deslumbrar desde lo más alto de la torre de Babel, colgados de la utopía del cielo) robada con ojos de cristal, como un bumerán que nos devuelve un color accidental y nos orla la mirada. Llenos de alma, sin deseo de nadie, pertenecientes a la comunidad del destino.

La fotografía capta el Pathos de los fotógrafos y artistas, el valor interno que corresponde a la esencia de su interior, a través de esos prismas con los que contemplan el mundo mostrándoles su magnitud y color para ser ellos mismos.  Un exhibido desbordamiento emocional de embriaguez dionisiaca, dirigido a allí, a la otra orilla, donde estamos nosotros, como aquel artista que pintaba las cosas que están detrás de las cosas.

La fotografía activa nuestra zona erógena, esa que se encarga de la recompensa y de provocar el orgasmo del ojo, en esa íntima relación entre el deseo voyeur y la imagen. La fotografía desea ser mirada en un acto de desnudez cómplice. Nos susurra suave, e inevitablemente, que miremos allá donde ella desea, superponiendo así las miradas entre el ojo que mira, el ojo que dispara y la imagen que nos llama más allá del espacio del mundo.

Babel, con este tema arranca esta nueva edición de Bfoto. Con el objetivo de ser una referencia imprescindible en el mundo de la fotografía a nivel internacional. Esta es su utopía, su provocación hacía lo imposible teniendo, por definición, apostar por la diversidad y las miradas emergentes en el mundo de la fotografía.

GÉNESIS, 11, 6

BFoto, Barbastro, Babel. Parece un juego de palabras o el renglón de un insólito cuaderno de lectura. Es una enumeración: un festival, su ciudad y su lema, Babel, el nombre que representa el desorden y la confusión, el desmesurado castigo por desafiar a Dios. Tal vez la fotografía también lo haga con su deseo de conseguir la inmortalidad, aunque sea la de un efímero instante. Y sin duda su desafío se extiende a otra supremacía terrena: la de ese orden arbitrario e injusto al que golpea con el incómodo testimonio de las imágenes.

Los constructores de la torre de Babel ambicionaron perpetuar su nombre. El festival fotográfico de Barbastro también ha perseguido hacerse con una reputación en el panorama nacional; ya la tiene. Además, aquellos hombres desconfiaron de Dios y pretendieron evitar por sí mismos la dispersión de un nuevo diluvio. Hoy, ciudades como Barbastro y las poblaciones de su entorno están sometidas a la amenaza del devastador ciclón de la despoblación rural. El festival y la intensa actividad cultural de nuestra localidad son la manifestación de que queremos hacer frente a ese peligro. BFoto certifica que es posible elaborar desde una pequeña ciudad propuestas transcendentes y de calidad en el ámbito de la cultura, y también en otros.

El dinero y la omnipotencia de las grandes urbes, esas modernas y arrogantes divinidades, tal vez  se confabulen y traten de castigar, por envidia o por temor, a estos osados aventureros que desafían su hegemonía, a los que «nada de lo que se propongan hacer les resultará imposible» (Génesis 11, 6).

Sin embargo, merecerá la pena seguir desafiando al cielo, porque ninguna torre ha perpetuado tanto su nombre como la de Babel.

TONI BUIL SILLÉS

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