Fotografía computacional

La fotografía, como cualquier otra actividad basada en avances técnicos, ha estado desde su nacimiento en continuo progreso. Con la llegada de la era digital a finales del siglo XX se produjo un salto extraordinario que algunos creímos muy difícil de superar.

Esa etapa, no obstante, ya ha sido rebasada. La fotografía ha seguido evolucionando y lo ha hecho de la mano de los llamados procesos computacionales, esto es, la aplicación tanto al hardware como al  software de algoritmos y de inteligencia artificial.

Las modernas cámaras fotográficas ya incorporan dispositivos computarizados que ofrecen prestaciones casi impensables hace unos pocos años y las actualizaciones de los programas de edición existentes, así como los nuevos que salen al mercado, se fundamentan en su totalidad en desarrollos informáticos.

Pero donde la fotografía computacional ha entrado de lleno es en el terreno de los teléfonos inteligentes. Y lo hace cambiando el  paradigma. Ya no se trata de que la máquina  ofrezca múltiples posibilidades que permitan al usuario  realizar siempre una toma impecable; ahora, en los móviles, es la propia cámara la que resignifica los elementos existentes en el encuadre, obteniendo imágenes que presentan determinados tonos o una particular saturación que poco o nada se parecen a la escena real, pero que desde luego hacen que la misma parezca más viva y alegre.

Sin embargo, los fotógrafos nunca debemos olvidar que no es lo mismo una foto muy bonita o técnicamente perfecta que una buena foto. 



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