Mundo Feliz

BFoto cumple su cuarta edición manteniendo su esencia a la vez que refuerza el aprendizaje de la fotografía. Si por un lado se consolidan todas las propuestas que han dado identidad al festival, por otro se apuesta por nuevas ideas que buscan una fotografía más cercana a una ciudadanía para la que la imagen forma parte sustancial de su comportamiento.

El primer encuentro de escuelas, la novedad principal de esta edición, conformará un espacio de debate en el que se podrán contemplar trabajos de estudiantes de fotografía y conocer la posibilidades de la enseñanza en un ámbito que aparentemente estaba alejado de la formación. Aprender, uno de los apartados fundamentales del festival, se ve así completado cohesionando el resto del programa. Pero el festival es un reflejo de su tiempo y esta edición gira en torno al concepto de Mundo feliz:

Su vida es un megustómetro, no hace falta que disimule. Y ora gatito, ora atardecer, va pasando días de perenne felicidad. Sospecha que, en realidad, el mundo gira para otro lado. Aunque no quiera ser aguafiestas, con lo bonito que es el amor, sobre todo en fiambrera.

Pese a esto, le gustan ciertas fisionomías, la magdalena esa, el sol que brilla y la soledad por elección, por lo que podrá encontrar aquí su sitio. Y si no le gusta nada de esto, también esta será su casa. No es cuestión de discriminar: a veces, mirar fotografías permite conocer lo que tenemos dentro. Otras, solo comunican, aunque ignoremos qué. Desde que se hizo obligatorio sonreír en las fotos, la felicidad se ha hecho tan inminente que uno se queda serio en la foto y termina en el calabozo.

¿Qué porqué mundo feliz? Pues no lo sabemos. Si lo supiéramos no habría ni libros, ni fotografías, ni ron, ni sogas en las vigas. Si quiere respuestas, mire en el google. Aquí solo tenemos preguntas.



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