¿Qué es BFOTO? | Bfoto
¿Qué es el Festival BFOTO? En 2018 la temática es RURAL
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Festival BFOTO RURAL

RURAL: EL FOTÓGRAFO Y LA TIERRA
Antón Castro

Barbastro Foto, BFoto, organizado por la Asociación Fotográfica y de la Imagen de Barbastro (AFIB), en apenas un lustro se ha convertido en una ciudad de referencia de la fotografía. En una ciudad en permanente estado de conmoción, búsqueda y emulsión. Ofrece continuas apuestas en temas, exposiciones, talleres y conferencias. Se aprovechan al máximo los espacios y se generan debates, puntos de vistas, tertulias de creación y convivencia. El Vero es el mejor espejo de los jóvenes creadores, esos incomodados a los que en Barbastro se les llama emergentes. También podrían ser rebeldes de la luz, cazadores de imágenes o investigadores del concepto visual, porque de todo hay.

Este año, el Bfoto se centra en un término amplio: Rural. Las cosas del campo. La exuberancia del verdor. La vida en las afueras. Barbastro tiene mucho que ver y mucho que mostrar. Existen grandes creadores de paisajes como Ansel Adams o el propio Eugene W. Smith, desde Dorothea Lange, que explora también la emigración, a Gabriel Cualladó o Sanz Lobato. O incluso Cristina García Rodero, que fijó para siempre el de una niña en las eras, sobre el trillo. Entre nosotros, podríamos pensar en Ricardo Compairé, Nicolás Viñuales o Enrique Carbó. Rural es un término muy polisémico: alude a los Monegros, a las tierras de cereal, a las montañas, a las extensiones de viñedo, a una forma de existencia fascinante que parece extinguirse. Hay que combatir la España vacía, como dijo Sergio del Molino, y hallar en contacto con la naturaleza el arrebato del futuro, la historia aún no escrita ni fotografiada de nuestra supervivencia. No hay que decirle a la gente qué debe hacer, pero a veces el grito de una imagen nos recuerda que el hombre es agua y tierra y que, tarde o temprano, regresa a sus orígenes.

RURAL
Antonio Lachós

Nos ha salido el niño rural, vaticinaba el padre tras el parto, mientras la madre rompía a llorar desconsolada. Y con ese pecado original se iniciaba el camino de la vida. Muchos siglos de adoctrinamiento, de asunción de roles permiten la aceptación acrítica de un relato que posibilita un determinado estatus quo intelectual, como si el comportamiento de los habitantes de la ciudad se estudiase desde la sociología y el de los pueblos desde la etología.

La ruralidad, como todos los comportamientos de grupos minoritarios, ha sido definida por grupos normativos que son quienes generan normas y representaciones de manera eficaz y está repleta de prejuicios y simplificaciones que siempre caen en el pintoresquismo o en la incapacidad tecnológica e intelectual. Rural, ese entorno que nos pertenece por el mero hecho de formar parte de él, está y ha estado  rodeado siempre de connotaciones negativas. Desde el aldeanismo, la  incapacidad de supervivencia sin ayuda exterior  o la escasa alfabetización, los prejuicios han definido una cosmovisión y han construido axiomas perennes.

Y no se trata de mirarse en el espejo con la benevolencia propia de las inanes redes sociales virtuales, la ruralidad está en El camino, pero también en Dogville, certeros retratos de una forma de entender el mundo que permanece inalterada, refractaria y extraña. Aunque ese mismo mundo cambie rápidamente, esa supeditación a las leyes de la naturaleza supone también, pese a todo, una forma de adaptación. Mientras, el etnocentrismo inherente a los entornos ciudadanos es incapaz de comprender que en la naturaleza que ha sido y será, exceptuando este paréntesis antropológico, las ciudades son, ni más, ni menos, lo mismo que el recurso cinematográfico: espacios fuera de campo.

Diferenciar el uso de los verbos plantar y sembrar define la cercanía del hablante con un entorno rural, su pertenencia o no a él. Utilizar el comparativo que tiene al hombre y al pasado como medida de todas las cosas y nunca el superlativo, también. En Paysans de Raymond Depardon una respuesta  precisa la pertinencia del trabajo fotográfico sobre el mundo rural: porque estás aquí. Es suficiente.

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